chales y bufandas
El arte de tejer chales y bufandas a crochet

Mis chales y bufandas de crochet son más que simples accesorios: son piezas envolventes que aportan calidez, elegancia y personalidad a tu look. Desde el chal suelto y vaporoso hasta la acogedora bufanda de invierno, cada creación cuenta una historia de artesanía y autenticidad.
Chales: el epítome de la elegancia bohemia

Los chales de crochet encarnan la libertad y la feminidad de un estilo bohemio audaz. Amplios y fluidos, caen con gracia sobre los hombros, creando al instante una silueta elegante.
Creo chales con diseños calados para climas cálidos, ligeros como el encaje, perfectos para las noches de verano. Otros diseños más estructurados ofrecen calidez y comodidad para el entretiempo e incluso pueden sustituir a una chaqueta ligera.
Cada chal requiere entre 30 y 80 horas de trabajo, dependiendo de su tamaño y la complejidad de su diseño. Los bordes con flecos o elaborados con gran detalle aportan ese toque artesanal que marca la diferencia.
Bufandas: suavidad y calidez para el uso diario

Mis bufandas de crochet están diseñadas para hacerte compañía durante todo el invierno.
Selecciono hilos suaves y cálidos, a veces mezclados con lana de alpaca o merino, para una comodidad óptima.
Algunas bufandas son largas y envolventes, perfectas para dar varias vueltas al cuello. Otras, más cortas y estructuradas, se atan con elegancia y añaden un toque de color y textura a tu abrigo de invierno.
A diferencia de las bufandas producidas en masa, mis creaciones de crochet tienen cuerpo y estructura. No se deforman y conservan su forma y belleza temporada tras temporada.
Artesanía meticulosa

Cada chal y bufanda se elabora íntegramente a mano en mi taller de Francia. Selecciono cuidadosamente los hilos según su uso previsto: ligeros y vaporosos para chales de verano, suaves y cálidos para bufandas de invierno.
Los patrones están diseñados para crear movimiento y textura. Algunos juegan con puntadas caladas que dejan pasar la luz, otros con relieves y giros que aportan profundidad.
Cómo llevar tus chales y bufandas

El chal ligero: sobre los hombros con un vestido de verano, atado a la cintura con jeans o usado como estola para una salida nocturna.
El chal estructurado: como alternativa a una chaqueta ligera en primavera u otoño, para llevar sobre un jersey fino o una camiseta.
La bufanda larga: envuelta varias veces para máxima calidez, o úsela suelta para un estilo informal.
La bufanda corta: elegantemente atada sobre un abrigo o metida dentro de una chaqueta para darle un toque de color.
Piezas atemporales
Un chal o bufanda tejida a mano trasciende las tendencias.
Estas piezas se convierten en fieles compañeras de tu armario, que te alegra redescubrir temporada tras temporada y que incluso puedes transmitir de generación en generación.